Normas contra el acoso sexual

Estos son los dos grandes mandamientos: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:27,39).  Así como el hombre y la mujer son hechos a la imagen de Dios (Génesis 1:27), así también en Cristo no hay varón ni mujer (Gálatas 3:28). Los seguidores de Cristo no deben enseñorearse los unos a los otros (Mateo 20:25-27), sino que deben de someterse los unos a los otros (Efesios 5:21). Los cristianos manifiestan estas verdades a través del servicio mutuo y amor en el cuerpo de Cristo.

El acoso sexual es una violación al mandato de Cristo de amar al prójimo como a nosotros mismos. Niega la imagen de Dios en el otro, y al mismo niega nuestra unión en Cristo. El acoso sexual a menudo involucra el abuso de poder. Éste interfiere invariablemente con el ministerio compartido, desgarrando el cuerpo de Cristo.

Con estas cosas en mente, y tomando en cuenta de que cuando un miembro del cuerpo sufre, todos sufrimos con él (1 Corintios 12:26), el Seminario Teológico de Fuller ha establecido las siguientes políticas en relación al acoso sexual.

El seminario Teológico de Fuller espera que la dignidad de todas las personas, hombres y mujeres, sea respetada y celebrada a través de las conductas, actitudes, y el uso del lenguaje de cada miembro de la comunidad del seminario. Esta expectativa está basada en la creencia de que las Escrituras afirman la reciprocidad y el cuidado por el otro, prohíben expresamente los comportamientos asociados al abuso de poder y enseñan que, hombres y mujeres en conjunto, han sido creados a la imagen de Dios y para la gloria de Dios. Por lo tanto, el seminario está comprometido a la creación y mantención de una comunidad en la cual sus estudiantes, profesorado, gerentes/administradores, y empleados, puedan estudiar y trabajar unidos en una atmósfera libre de toda clase de acoso, explotación e intimidación, incluyendo el acoso sexual.

El acoso sexual es una barrera para el aprendizaje en el salón de clases y para la productividad en el lugar de trabajo. El profesorado, los gerentes/administradores, supervisores, empleados, estudiantes y síndicos tienen la responsabilidad de participar en la creación de un ambiente libre de acoso sexual, un ambiente que da testimonio gozoso del valor que Dios ha dado a las personas. Todo miembro de la comunidad de Fuller deberá estar consciente de que el seminario se opone rotundamente al acoso sexual, y que tales comportamientos están prohibidos tanto por las políticas del seminario, como por las leyes estatales y federales.

Estas políticas en contra del acoso sexual aplican a todos los miembros de la comunidad del seminario, incluyendo a los estudiantes, el profesorado, gerentes/administradores, empleados, y síndicos. También aplican a los agentes del seminario, así como a los vendedores, contratistas independientes, y todos quienes hagan negocios con el seminario. Esta política es a la vez una de las siete declaraciones de estándares comunitarios aplicables a la totalidad de los miembros de la comunidad de Fuller, y por lo tanto, seguirla es una condición constante para el estudio y el empleo.

Definición de acoso sexual: Insinuaciones sexuales no deseadas, pedir favores sexuales, y otras conductas verbales, visuales o físicas que se basen en el sexo o de naturaleza sexual, hasta o, incluyendo, el asalto sexual. Se considera acoso sexual cuando uno o más de los siguientes cosas están presentes;

  1. la sumisión a dichas conductas, ya sea de manera explícita o implícita, se hace requisito o condición para la enseñanza, el empleo, o la participación en las actividades del seminario;
  2. la sumisión o el rechazo de tal conducta por un individuo es usado como base para evaluaciones y decisiones académicas o laborales que afectan al individuo;
  3. tales conductas tienen como propósito o efecto el interferir irrazonablemente en el rendimiento o la participación del individuo en actividades de instrucción, empleo u otras relacionadas con el seminario; o
  4. tales conductas tienen como propósito o efecto el crear un ambiente de estudio o trabajo intimidante, hostil u ofensivo desde la perspectiva de una persona prudente que sea del mismo sexo de la persona afectada.
El acoso sexual es una conducta basada en el sexo o de índole sexual, ya sea que este dirigida hacia una persona del sexo opuesto o bien hacia alguien del mismo sexo, y puede incluir propuestas sexuales explícitas, insinuaciones sexuales, comentarios de doble sentido, bromas con contenido sexual, bromas pesadas, el mostrar material impreso o visual con contenido explícitamente sexual que no esté ligado a objetivos educativos válidos, y el contacto físico, como por ejemplo, las palmadas, pellizcos, abrazos o roces con el cuerpo de otra persona. Tanto los hombres como las mujeres pueden llegar ser víctimas del acoso sexual. Una persona puede estar acosando sexualmente a otra persona sin estar consciente de ello. Por ejemplo, es posible hacer bromas y/u otros comportamientos basados en contenido sexual o de naturaleza sexual que sean inoportunos para la otra persona y por tanto constituyan acoso sexual, sin embargo, la persona que realizó tales acciones puede no estar consciente del impacto que éstas tuvieron en el otro.
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